29 de diciembre de 2011
Escribir.
Que no es sólo poner una palabra tras otra y hacer que éstas tengan sentido. Que es mucho más que describir sentimientos o sensaciones. Es justo esas dos cosas juntas. Para mi, lo es todo. Porque no encuentro nada más gratificante que las palabras, nada que me llene tanto como dejarme llevar por lo que me susurran. Nada que me eleve o desahogue más que mirarlas escritas en el papel, sonriendome para que las acompañe. Que si algo de todo esto es verdadero, es que son como una prolongación de mi alma, las que me dan alas para que pueda volar con mis sueños, las que corren por mis venas. Que lo único que es verdad para mis ojos es escribir.
28 de diciembre de 2011
Capítulo.
Hace tiempo que empezó todo esto. Desde el primer día se me hacia raro pensar que ni siquiera llegasemos tan lejos... No tienes ni idea de la ilusión que me hacia leer un simple sms o ver una llamada perdida cuando me despertaba por las mañanas. Me atrevería a decir que estaba más nerviosa cuando veía la manchita azul de tu autobús aparecer a la derecha que cuando me presentaba a un examen. Así de loca estaba. De esa manera empecé a quererte. Porque ya no eran sólo las hormiguitas en el estómago y esos comportamientos idiotas cuando estabas cerca. Empecé también a fijarme en si estabas o no conectado y si me hablabas, ya le buscaba sentido casi a los espacios entre las palabras. Llegué a obsesionarme con tus ojos, para mi siempre tan hermosos. Me encantaban. Creo que más que de ti, me enamoré casi de ellos. De su color verde los días de sol y de ese tono marrón miel cuando llovía. Me los aprendí en todos y cada uno de sus matices; eran, si es posible, mi asignatura favorita.
Pero también había más cosas, claro. No todo es color de rosa ni mucho menos. Y vinieron los errores y las caídas. Y luego, la recaída aquel veintisiete de mayo. Y muchas cosas, muchos precipicios. Pero tan importante eras, tanto te echaba de menos y te quería... que prefería tenerte como amigo a que te marcharas. Y aunque hubo más caídas, al final parecía que todo volvía a ser normal. Y yo era la persona más feliz del mundo, porque tú estabas a mi lado.
Y llegó ese nueve de noviembre inundado de más dudas. Porque si algo ha habido en nuestro camino a parte de errores y piedras, han sido dudas. Por mi parte y por la tuya, pero ya no importaba. El bache era demasiado grande. Recuerdo que lo que menos soporté de todo aquello fue ver tus ojos fríos, tranquilos, como no los recordaba ni había visto antes. Y cuando el puzzle se rompió y dejó de encajar, supe que aunque te echaría de menos bastante los primeros días e incluso semanas, no sería para tanto. Y fue exactamente así. Ahora ya no siento nada; ni siquiera rencor. Podría volver a hablarte sin problema alguno, como a un conocido más. Me quedo con los buenos recuerdos y con la moraleja de esto: que la vida es un libro y está lleno de gente como tú, que no lo son todo, sólo un capítulo.
Pero también había más cosas, claro. No todo es color de rosa ni mucho menos. Y vinieron los errores y las caídas. Y luego, la recaída aquel veintisiete de mayo. Y muchas cosas, muchos precipicios. Pero tan importante eras, tanto te echaba de menos y te quería... que prefería tenerte como amigo a que te marcharas. Y aunque hubo más caídas, al final parecía que todo volvía a ser normal. Y yo era la persona más feliz del mundo, porque tú estabas a mi lado.
Y llegó ese nueve de noviembre inundado de más dudas. Porque si algo ha habido en nuestro camino a parte de errores y piedras, han sido dudas. Por mi parte y por la tuya, pero ya no importaba. El bache era demasiado grande. Recuerdo que lo que menos soporté de todo aquello fue ver tus ojos fríos, tranquilos, como no los recordaba ni había visto antes. Y cuando el puzzle se rompió y dejó de encajar, supe que aunque te echaría de menos bastante los primeros días e incluso semanas, no sería para tanto. Y fue exactamente así. Ahora ya no siento nada; ni siquiera rencor. Podría volver a hablarte sin problema alguno, como a un conocido más. Me quedo con los buenos recuerdos y con la moraleja de esto: que la vida es un libro y está lleno de gente como tú, que no lo son todo, sólo un capítulo.
27 de diciembre de 2011
Inspiración.
Tiemblas de pies a cabeza. Los dedos de las manos los tienes tan relajados que apenas puedes moverlas. Es como si estuvieran dormidos. Te giras y ves que la noche más azul de toda tu vida te mira sonriente. ¿Cómo explicar los escalofríos que te recorren la columna cuando la Luna te mece en sus brazos? ¿Cómo contar la manera en que sientes el fuego burbujeando en tu pecho cuando las hojas de un árbol te rozan el pelo al caer? Dime cómo sientes los colores en el alma; cómo notas cada uno de los suspiros que te elevan; dime cómo poder contar estrellas cuando lo único que hay es esa Luna. Esa Luna roja que te observa desde el cielo, incitándote a ser libre, a volar con ella, cogida de la mano de tus sueños. Esa Luna que sólo puedes describir como tu propia inspiración.
26 de diciembre de 2011
Imposible.
Hace tiempo que me pregunto cómo es posible describir una sensación, un color, un sonido, una sonrisa, unos ojos, un... sentimiento. Porque por más que lo pienso, sólo llego a la conclusión de que con describir el aspecto no basta. ¿Qué pasa con las sensaciones que te transmite? Y los recuerdos, ¿qué ocurre con ellos?
Que puedo escribir la Biblia en verso diciendo cómo me siento cuando veo esa sonrisa, cuando me pierdo en esos ojos, cuando me encuentro en esa cintura, pero que eso no lo hará más tangible para nadie. Que puedo hacer que voléis conmigo mientras explico mis escalofrios con esa mirada y con el roce de esos dedos en mi pelo. Que puedo expresarlo mediante palabras, pero si no estáis para vivirlo, comprender los hilos que unen esos sueños, es imposible.
Que puedo escribir la Biblia en verso diciendo cómo me siento cuando veo esa sonrisa, cuando me pierdo en esos ojos, cuando me encuentro en esa cintura, pero que eso no lo hará más tangible para nadie. Que puedo hacer que voléis conmigo mientras explico mis escalofrios con esa mirada y con el roce de esos dedos en mi pelo. Que puedo expresarlo mediante palabras, pero si no estáis para vivirlo, comprender los hilos que unen esos sueños, es imposible.
Marioneta.
Hace viento. Caminas intentando evitar caerte, pero te cuesta mantener el equilibrio. Es como si el aire quisiera hacer que tropezaras y te hundieras en el primer charco de agua helada que hubiera. No sabes por qué pero te sientes mal; los peores pensamientos acuden a tu cabeza, como si ese viento los transportara. Y ahora vienen las preguntas, siempre las mismas malditas preguntas sin respuesta clara que te atormentan. Y te sientes tan perdida intentando luchar contra el viento y averiguar a la vez cuál es la respuesta correcta que decides dejarte llevar. ¿Por qué no? Quizá esa sea la respuesta más obvia a todo, la verdadera respuesta: dejarse llevar por un viento que sopla tan fuerte que hace que te muevas como si fueras una simple marioneta.
23 de diciembre de 2011
Colores.
Rojo. Así siento el calor del sol cuando roza mi pelo. Azul. Así huelo tus besos cuando rozan mis mejillas. Verde. Así toco tus ojos cada día de nubes que los veo. Negro. Así me hunde la tristeza cada que vez que me mira de cerca. Blanco. La alegría me eleva cuando menos me lo espero, sin pasar si quiera por el gris. Rosa. La vida me sorprende con sus giros vertiginosos cada vez que me pierdo en tu cintura. Verde. Tus ojos de nuevo sonriendo. Amarillo. Un paraguas cuando llueve mientras camino entre sonrisas. Sonrisas violetas, coral, de espuma, de sol, de arcoiris, sonrisas que me llenan y me gustan de tal forma, que sé que si pierdo el norte, ellas me buscan y me encuentran. Sonrisas rojas como los rayos de sol; azules como tus besos; verdes como tus ojos; negras como la tristeza cuando no estás; blancas cuando vuelvo a ver tus ojos verdes brillando. Sonrisas de ilusión, de locura, de gritos, de amistad, sonrisas... de colores.
P.D. Voy a echarte mucho de menos...
P.D. Voy a echarte mucho de menos...
21 de diciembre de 2011
Hopeless.
It's like you're screaming but no one can hear. You almost feel ashamed that someone could be that important, that without them you feel like nothing. No one will ever understand how much it hurts. You feel hopeless like nothing can save you. And when it's over and it's gone, you almost wish that you could have all that bad stuff back so you could have the good.
Rihanna- We found love.
Rihanna- We found love.
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