15 de abril de 2016

La ansiedad desde dentro.

Hoy me he atrevido a editar esta entrada con esto que ahora leéis porque creo que voy a publicarla. Es algo que escribí hace unas semanas sobre cómo me siento yo al tener ansiedad fuerte. Lo escribí a modo pasaje de libro porque supongo que así se me hacía más fácil. He leído varios artículos por ahí que dicen que las personas con ansiedad vemos el mundo de forma diferente; yo no sé si esto será así y si está 100% científicamente demostrado, pero en parte creo que llevan razón. Creo que una simple tontería para gente normal, para nosotros, con ansiedad, puede suponer un obstáculo o un miedo increíblemente difícil de superar. Es por ello que hoy edito esto, para pedir dos cosas: 

  • La primera, es desear ánimo y fuerza a la gente que se encuentre como yo, sufriendo ansiedad. Hay muchos tipos y de distinta fuerza. Sea cual sea la que sufras, aunque sólo sea ansiedad pre-exámenes por ejemplo, ánimo. Fuerza. puedes, todos podemos.
  • La segunda es comprensión. Es muy difícil ver las cosas con perspectiva muchas veces: nos atascamos, nos estresamos, nos volvemos inestables a veces, y esto puede llevar a que nuestro comportamiento sea negativo, agobiante e insoportable. Pero creednos: para nosotros es muy difícil controlar lo que sentimos en un momento de ansiedad. No es que queramos pagar contigo ni con nadie que tenemos ansiedad o un mal día; es que es muy difícil controlarlo, y encima nos sentimos peor porque sabemos exactamente que no estamos haciendo algo bien para con vosotros, los que nos sufrís tantas veces, y eso nos provoca más ansiedad. Así que creo que si alguien que sufra ansiedad me está leyendo, estará de acuerdo en pedir paciencia y comprensión.

Ahora os dejo con lo que escribí sobre cómo yo siento mi ansiedad venir, y el miedo que me da. No sé si llegaré a publicarlo; ya sabéis que ante todo pienso mal y creo que me juzgarán mal por hacer una cosa u otra... pero lo dejaré como borrador para pensar en ello.



Estoy tumbada boca arriba mirando al techo con la luz apagada. La oscuridad a veces me transmite tranquilidad, y eso es lo que mi cuerpo necesita ahora más que nada. Tengo un calor insoportable, pero este pensamiento desaparece a medida que cojo una sábana para taparme, descubriendo que en realidad estoy cubierta de sudor frío.

Noto una presión en el pecho que poco a poco va bajando y yo me encojo deseando que, por favor, no se detenga en el estómago. Va a doler, lo sé. Me estremezco sólo de pensarlo, y me tapo algo más con la sábana mientras adopto posición fetal. Los nervios me van comiendo despacio y, como temía, un nudo horrible se me forma en la barriga. Se va haciendo notar muy poco a poco, hasta que la bilis me sube rápidamente por la garganta. Me levanto de un salto con el estómago retorcido y voy al baño. No vomito, nunca vomito. Simplemente escupo todo lo que mi cuerpo me obliga y, luego, un último retortijón me deja agotada.

Vuelvo a la cama, a mi oscuridad, pero la ansiedad sigue ahí, durmiendo a mi lado, encima de mi cabeza, y apretándome las costillas. No se irá por mucho que yo quiera, seguirá doliendo aunque me tome 4 tilas. No quiero recurrir a ninguna pastilla, no quiero acabar dependiendo de ellas para sentirme bien y huir de lo que me rodea. Oh, no, ya viene otra vez. El mismo proceso de bilis subiendo y yo corriendo al baño se repite, al menos, 4 veces en un periodo de tiempo que se me antoja largo y corto a la vez.

Decido encender la luz y escribir, a ver si así al menos los pensamientos negativos se van con la tinta. Sin embargo, estoy demasiado cansada para que mis manos se dejen llevar. En realidad, si lo pienso bien, ni siquiera sé qué escribir ya que no sé qué me pasa. El nudo sigue en el estómago y parece que se traslada a mi cabeza. Estoy como atontada, no sé qué hago ahí sentada mirando un punto fijo de la habitación; eso no ayuda en nada. Debería irme a dormir, pero me da miedo tener que salir corriendo al baño otra vez.

Finalmente decido en medio de mi aturdimiento que lo mejor será hacerse un ovillo e intentar dormir sin pesadillas. 

Parece que algo o alguien me escucha, porque caigo en un sueño profundo y reparador. Quizá las tilas hayan hecho efecto. Noto que me duermo y un último pensamiento me roza la mente antes de desconectar: si tan sólo supiera cómo luchar contra mis miedos...

5 comentarios:

XamaBlack dijo...

¡Buenas Lily! ¡Cómo siempre impresionante! He de decir que esta entrada me ha gustado mucho más que algunas de las anteriores porque me siento un poco identificada por diferentes cuestiones, en fin... En mi caso lo que hago es hacer algo que me evada como jugar a algún juego de estrategia que tenga que pensar, o me pongo una serie o peli que me haga olvidar, al menos por unas horas, lo que tengo en la cabeza. Me alegro que hagas entradas así para la gente, seguro que muchos se sienten identificados y les anima leer esto y seguir tus consejos. Y a los que no les pase esto habitualmente, también les sirve para saber lo que sienten los que sufren esto.

Enhorabuena por la publicación,
Un abrazo.

Lydia García dijo...

Hola Xama! Muchísimas gracias una vez más por seguir constante, leerme, y sobre todo comentar. Me alegra mucho que te haya gustado. Creo que era necesaria en parte, porque yo a veces siento la enorme necesidad de explicar, y explicar, y explicar que no es que quiera tener mala hostia ese día, es que simplemente estoy nerviosa. Creo que los que no la sufren quizá puedan entendernos mejor a la que sí la sufrimos.

Muchas gracias también por tus consejos. Los pondré en práctica porque sin duda, lo mejor es evadirse y no pensar demasiado.

Un besote!!

InStyleGirl dc dijo...

Hola Lydia!! Esta esperando esta entrada. Hace varias entradas comentabas que habías escrito algo personal y que necesitabas fuerzas para publicarlo. Entiendo que ésta es la entrada y, sin duda, es tan sentida e impresionante como esperaba.

A mi la ansiedad no me va al estómago sino a los pulmones. No es algo exagerado como esos ataques de ansiedad en los que la gente coge una bolsa de papel para respirar, simplemente es la sensación de que las respiraciones normales no me dan suficiente oxígeno y siento que me ahogo. A veces no me doy cuenta de que ocurre y me lo tienen que decir a mi alrededor pero cuando sí me doy cuenta es una sensación horrible porque siento que no puedo hacer nada y que caeré inconsciente por falta de oxígeno...

Yo, al igual que tú, busco relajarme escribiendo mis miedos o preocupaciones pero a veces no se va y me paso días, semanas y meses con esa angustia de no poder respirar bien.

Quizás algún día logre controlar esos miedos, preocupaciones y estrés, de verdad que lo espero. Mientras tanto, iré probando todas las cosas que comentáis a ver si funciona.

Un besote y feliz finde!!

Lydia García dijo...

Hola preciosa! Sí, esta es la entrada de la que hablaba. Me ha costado lo suyo publicarla por mi constante miedo a ser juzgada y también por lo que implica, pero creo que en parte era necesaria. Mucha gente me ha escrito por privado también para agradecerme el haberla publicado, puesto que ellos sufren ansiedad y les ha ayudado leer que no están solos.

Lo de respirar tiene que ser muy angustioso! A mi alguna vez me ha pasado pero sólo unos minutos mientras se me acelera el corazón. Menos mal que no me dura más porque lo paso fatal. Muchísimo ánimo con ello!!

Otro truco que voy a probar en breves es lo de pintar mandalas porque todos dicen que relaja mucho. Ya me comentarás qué tal te va con lo que hemos comentado.

Nos leemos! Un besote enorme y feliz finde para ti también!! :)

InStyleGirl dc dijo...

Me ha gustado la idea de los mandalas también. Lo probaré también a ver.

Un besote y muchas gracias por publicarlo, por compartirlo y por ayudar a sentir que no estamos solos ;)